El halving de Bitcoin —un evento programado que reduce a la mitad la recompensa de los mineros cada cuatro años— ha sido presentado como una genialidad económica. Pero también ha traído consigo un legado limitante, que ha influido negativamente en el diseño, la narrativa y la evolución del ecosistema blockchain en general.
Satoshi diseñó Bitcoin con una lógica de escasez inspirada en el oro. Sin embargo, esta visión fue adoptada como un dogma universal, aplicándose a cientos de blockchains, incluso cuando no era útil ni necesaria para sus propósitos.
- La escasez se convirtió en sinónimo de valor, desplazando la utilidad.
- La programación deflacionaria incentivó la especulación, no la adopción.
Cada cuatro años, el ecosistema cripto entra en un ciclo casi religioso:
- Predicciones de bullruns
- Narrativas mediáticas infladas
- Inversiones emocionales, no racionales
La innovación queda atrapada en el tiempo, esperando el próximo “milagro de mercado”.
- Concentración minera: con menos recompensas, solo los grandes sobreviven.
- Freno a nuevos modelos económicos: alternativas como emisión adaptativa o distribución equitativa fueron ignoradas por años.
- Desconexión con el mundo real: el halving no responde a la evolución de la economía global, solo a un reloj interno de Bitcoin.
Muchos proyectos repitieron el modelo de BTC sin cuestionarlo. Esto estandarizó un sistema que:
- Prioriza acumulación sobre inclusión
- Castiga a quienes llegan tarde
- Reproduce una lógica de poder desigual
XID no nace de la escasez, sino de la interconexión, la utilidad y el valor compartido. Apostamos por modelos que:
- Promuevan identidad digital sin fronteras
- Fomenten economías sostenibles
- Abran paso a una Web3 verdaderamente humana
El halving fue una innovación en su tiempo. Pero hoy, nos limita más de lo que nos impulsa. Es momento de dejar de repetir rituales del pasado y comenzar a diseñar sistemas para el futuro.
Bitcoin’s halving —a programmed event that reduces miner rewards by half every four years— has been praised as an economic innovation. But it has also left behind a limiting legacy that has negatively influenced the design, narrative, and evolution of the broader blockchain ecosystem.
Satoshi designed Bitcoin based on scarcity inspired by gold. However, this vision was adopted as a universal dogma, applied to hundreds of blockchains even when it wasn’t useful or necessary.
- Scarcity became synonymous with value, pushing utility aside.
- Deflationary programming encouraged speculation, not adoption.
Every four years, the crypto ecosystem enters a near-religious cycle:
- Bullrun predictions
- Inflated media narratives
- Emotional investments over rational decisions
Innovation becomes trapped in time, waiting for the next “market miracle.”
- Mining concentration: fewer rewards mean only the biggest players survive.
- Stifled alternative models: adaptive issuance or equitable distribution were ignored for years.
- Disconnection from the real world: halving responds to Bitcoin’s internal clock, not to global economic shifts.
Many projects copied the BTC model blindly. This standardized a system that:
- Prioritizes hoarding over inclusion
- Punishes late adopters
- Recreates an unequal power dynamic
XID was not born from scarcity, but from interconnection, utility, and shared value. We advocate for models that:
- Promote borderless digital identity
- Support sustainable economies
- Open the path to a truly human Web3
Halving was an innovation in its time. But today, it limits more than it empowers. It’s time to stop repeating old rituals and start designing systems for the future.